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Tienes un hijo super dotado?

¿A qué escuela llevar a un niño superdotado? ¿Cómo educarlo y orientarlo? Son preguntas muy comunes entre los padres de niños superdotados. A superdotados como Einstein, Isaac Newton y Thomas Edison, les dieron la etiqueta de incapaces y fracasados, durante sus infancias. El hecho de que tenga un cociente intelectual superior a 130 no quiere decir que el niño ya posee un ‘chip’ completo en su cabecita.

Como los demás niños, este niño también necesita de una educación y organización. Obviamente aprenderá de una forma más rápida, pero eso no quiere decir tampoco que podrá tener el control de todo. La superdotación no es rendimiento, es potencialidad y capacidad para conseguir un mayor rendimiento, si se utilizan los medios adecuados para su desarrollo. La educación es la base y la estructura del cerebro. Aparte de la inteligencia, los superdotados también tienden a ser más sensibles, creativos e intuitivos, lo que también genera una preocupación en los padres sobre lo emocional de sus hijos.

Aunque sean superdotados, los niños también necesitan de amigos, sentirse aceptados, queridos, y comprendidos. ¿Cómo controlar a todo eso? ¿Cómo evitar que los niños superdotados se aíslen de los demás niños? ¿O que se sientan marginados o como si fuesen extraterrestres? Creo que lo más importante es equilibrar el intelectual con el emocional, es enseñarles a madurar y a crecer. No se puede obligarles a que hagan todo al mismo ritmo que los demás niños. Eso podría generarles frustración, y consecuentemente otros problemas psicológicos. Se podría hasta confundirles con los niños hiperactivos.

Día Mundial de la Educación

Cada 1 de abril se conmemora el Día Mundial de la Educación, una fecha que surgió tras los acuerdos entre la ONU y la UNESCO para dar a conocer los problemas en el acceso a la educación que tienen los niños actualmente en muchas sociedades y la importancia de facilitar el acceso a la educación en los distintos niveles educativos.

Según el artículo 26 de la Declaración de los Derechos Humanos, toda persona tiene derecho al acceso a la educación. Y, el artículo 7 de la Declaración Universal del Niño,explica que: ‘El niño tiene derecho a recibir educación, que será gratuita y obligatoria, al menos en las etapas elementales’.

Sin embargo, en 2011 según la UNESCO el número de niños sin escolarizar ascendía a 57 millones y había 250 millones de niños incapaces de leer o escribir, estos datos, junto con el alto índice de niños que repiten cursos y dejan la escuela antes de terminar la educación primaria, advierten a las distintas sociedades sobre la urgente necesidad de abordar el tema de la educación.

En cualquier sociedad, la educación, la salud y el trabajo son los pilares sobre básicos para su desarrollo, por lo tanto es labor de los estados garantizar el acceso y la libertad de enseñanza y facilitar la misma.

Según datos de la UNESCO, cada año efectivo de educación en la vida de un niño, podría aumentar sus ingresos en un 10% y elevar el Producto Internacional Bruto en un 0,37% anual.

Sin embargo, no sólo el Estado está implicado en la educación, también padres, profesores y educadores cumplimos un papel fundamental. Cada uno, en nuestro ámbito somos responsables de dar una educación a los niños para que puedan desarrollarse en la sociedad, vivir con dignidad y tener un acceso al mercado laboral.

Nos acordamos de todos los niños que no tienen acceso a la educación y que han de trabajar desde bien pequeños y de las niñas a las que se les prohíbe el derecho a la educación.

Fuente: Alba Caraballo – GuiaInfantil.com

La verdura contra los niños

Sólo con ver el color verde de la mayoría de las verduras, los niños suelen decir ‘no me gusta’, para añadir ‘no lo quiero’ y, por si no había quedado claro, concluyen tajantemente con ‘no me lo voy a comer’. La desesperación de las madres con este tema es evidente y, en este momento, comienza la parte más dura de la negociación con el niño.

Unas veces funciona el truco del postre, otras la actividad atractiva del fin de semana y otras, las menos, las amenazas con un castigo. Pero, en cualquiera de los casos, la comida se eterniza por culpa de las verduras. ¿Qué podemos hacer para que se lleven a la boca el puñado de vitaminas y minerales que contienen los productos de la tierra?

Una forma atractiva de cocinar las verduras para los niños

Un grupo de investigadores ha dado con la solución. Según las conclusiones de su estudio, un gesto tan simple como permitir a un niño pequeño elegir libremente qué verdura le gustaría comer, ayuda a aumentar el consumo de estos alimentos en la población infantil. Cuando pueden elegir, los pequeños menores de seis años ingieren hasta un 80 por ciento más de verdura y observaron, además, que aquellos niños a quienes se les permitió elegir los vegetales que deseaban comer ingirieron 20 gramos más, lo que supone una media de 40 gramos más al día entre comida y cena.

Pero, ¿qué tienen las verduras para que no les gusten a los niños? Los investigadores del estudio apuntan a que el sabor amargo del calcio, muy presente en verduras como las espinacas y acelgas, la col, la cebolla, el cardo o el brócoli, puede ser un factor sensorial que influye muy negativamente en el consumo infantil. Por eso, es fundamental tener un poco de picardía y maña para cocinarlas de forma atractiva y saber combinarlas con salsas, lácteos, tomate y otros ingredientes que enmascaren el sabor amargo que suelen rechazar los niños.

A mi me encantan, incluso cocidas con un poco de sal simplemente o aliñadas con un poco de aceite de oliva, pero mi madre dice que no era capaz de comerlas así cuando era pequeña. Así que para evitar que mis hijos se amotinen en la mesa en torno a un plato de verduras, siempre he usado los trucos de mi madre. Los purés y las cremas suaves y con quesito, los macarrones con verduras, lechuga con jamón y huevo duro, las espinacas en tortilla, la coliflor y el brócoli al vapor y con un poco de mantequilla. Esta es la receta que viene funcionando de maravilla en mi familia desde hace varias generaciones y que funciona. El rechazo hacia las verduras, cocinadas de esta manera, nunca lo he visto en mis hijos y, aunque no forman parte de sus platos favoritos, jamás se han negado a comerlas.

 

 

Fuente: Marisol Nuevo. Guiainfantil.com

Una fiesta no es suficiente

Siempre estamos con lo mismo… quejándonos de que no nos da tiempo de hacer nada, ni de limpiar la casa, preparar una mejor comida, de ir al cine o de ver a los amigos… todo eso es comprensible si consideramos que cada vez nos ocupamos de más y más cosas, pero eso de que digamos que para estar con los hijos es necesario que tengamos todo el tiempo del mundo, de eso nada. Para estar con los hijos solo debemos QUERER ¡nada más!

¿qué podemos hacer para dedicar tiempo de calidad a nuestros hijos?

– Lo primero es que paremos de quejarnos o de sentirnos culpables por no tener tiempo suficiente para compartir un momento con nuestros hijos y partir para lo práctico. Los pensamientos, las culpas o las quejas no nos llevan a ningún sitio. Lo mejor es poner en práctica lo que queremos y punto.

– Es importante observar y saber qué tipo de actividades le gusta a tu hijo. Si le gusta ver películas en la televisión, o si le gusta ir al parque, jugar a las muñecas, dibujar, pintar,… Luego, será más fácil interactuar con él y compartir sus gustos y preferencias. La pregunta es: ¿Qué le gustaría compartir contigo?

– Crear un hábito de jugar con los niños también funciona. Si todos los días, te dedicas a estar con tu hijo aunque sea durante 10 minutos, y sólo con él, ya estarás estimulando vuestra comunicación y creando vías de diálogo y de confianza con él.

– Cuando esté con tu hijo, es aconsejable que estés sólo con él. No vale estar con tu hijo y al mismo tiempo estar hablando por teléfono o distrayéndote con otra cosa. A no ser que tu hijo participe en lo que estás haciendo. Ejemplo: puedes cocinar con tu hijo, puedes organizar su habitación y juguetes, puedes ver una película o ir de compras con él. Podréis compartir este tipo de tareas juntos desde cuando sea interesante para los dos.

– Si tienes más de un hijo, procura pasar tiempo a solas con cada uno. Cada niño es un mundo y seguramente tendrá gustos y preferencias diferentes.

– Recuerda que la atención que des a tus hijos se convertirá en amor, en confianza y seguridad a ellos. Todo lo des a tus hijos hoy, él te lo dará más tarde. Los niños necesitan saber que son queridos y comprendidos, y sobretodo que son bienvenidos en tu vida. ¡No te lo olvides!

fuente: Vilma Medina Directora de GuiaInfantil.com